martes, 23 de junio de 2009

MANIFIESTO ECOSOCIALISTA



redactado por Joel Kovel y Michael Löwy 


El siglo XXI se inicia de manera catastrófica, con un grado sin precedentes de deterioro ecológico y un orden mundial caótico, amenazado por el terror y por conglomerados de guerra desintegradora, de baja intensidad, que se extienden como gangrena a través de amplios segmentos del planeta -África Central, Medio Oriente, Asia Central y del Sur y noroeste de Sudamérica- y reverberan a través de las naciones.


En nuestra visión, la crisis ecológica y la crisis de deterioro social están profundamente interrelacionadas y deben ser vistas como distintas manifestaciones de las mismas fuerzas estructurales. La primera se origina ampliamente en la industrialización rampante que desborda la capacidad de la Tierra para amortiguar y contener la desestabilización ecológica. La segunda se deriva de la forma de imperialismo conocida como globalización, con efectos desintegradores en las sociedades que encuentra a su paso. Más aun, estas fuerzas subyacentes son esencialmente aspectos diferentes de una misma corriente, que debe ser identificada como la dinámica central que mueve a la totalidad: la expansión del sistema capitalista mundial. 


Rechazamos todos los eufemismos o la suavización propagandística de la brutalidad de este régimen: todo intento de lavado verde de sus costos ecológicos, toda mistificación de sus costos humanos en nombre de la democracia y los derechos humanos. Insistimos, por el contrario, en mirar al capital desde la perspectiva de lo que realmente ha hecho. 


Actuando sobre la naturaleza y su equilibrio ecológico, el régimen capitalista, con su imperativo de expansión constante de la rentabilidad, expone los ecosistemas a contaminantes desestabilizadores; fragmenta hábitats que han evolucionado durante eones para permitir el florecimiento de los organismos, despilfarra los recursos y reduce la sensual vitalidad de la naturaleza al frío intercambio requerido por la acumulación de capital. 


En lo concerniente a la humanidad y sus demandas de autodeterminación, comunidad y una existencia plena de sentido, el capital reduce a la mayoría de la población mundial a mero reservorio de fuerza de trabajo, mientras descarta a muchos de los restantes como lastre inútil. Ha invadido y erosionado la integridad de las comunidades a través de su cultura global de masas de consumismo y despolitización. 


Ha incrementado las desigualdades en riqueza y poder hasta niveles sin precedentes en la historia humana. Ha trabajado en estrecha alianza con una red de estados clientes serviles y corruptos, cuyas élites locales ejecutan la tarea de represión ahorrándole al centro el oprobio de la misma. Y ha puesto en marcha una red de organizaciones supraestatales bajo la supervisión general de los poderes occidentales y del superpoder Estados Unidos, para minar la autonomía de la periferia y atarla al endeudamiento, mientras mantiene un enorme aparato militar para asegurar la obediencia al centro capitalista. 


Creemos que el actual sistema capitalista no puede regular, y mucho menos superar, las crisis que ha desatado. No puede resolver la crisis social y ecológica, porque hacerlo requiere poner límites a la acumulación -una opción inaceptable para un sistema cuya prédica se apoya en la divisa: ¡ crecer o morir ! Y no puede resolver la crisis planteada por el terror y otras formas de rebelión violenta porque hacerlo significaría abandonar la lógica imperial, lo que impondría límites inaceptables al crecimiento y a todo el "modo de vida" sostenido por el ejercicio del poder imperial. Su única opción restante es recurrir a la fuerza bruta, incrementando así la alienación y sembrando las semillas del terrorismo... y del antiterrorismo que lo sigue, evolucionando hacia una variante nueva y maligna de fascismo. 


En suma, el sistema capitalista mundial está en una bancarrota histórica. Se ha convertido en un imperio incapaz de adaptarse, cuyo propio gigantismo deja al descubierto su debilidad subyacente. Es, en términos ecológicos, profundamente insustentable y debe ser cambiado de manera fundamental, y mejor aun, lo que pretendemos, reemplazado, si ha de existir un futuro digno de vivirse. 


De este modo, regresa la categórica disyuntiva planteada una vez por Rosa Luxemburgo: ¡socialismo o barbarie!, en momentos en que el rostro de esta última refleja ahora el sello del siglo que empieza y asume el semblante de la ecocatástrofe, el terror-contraterror, y su degeneración fascista. 


Pero, ¿por qué socialismo, por qué revivir esta palabra en apariencia destinada al basurero de la historia por los fracasos de sus interpretaciones del siglo XX?. 

Por esta única razón: por muy golpeada e irrealizada que esté, la noción de socialismo aún sigue en pié para la superación del capital. Si el capital ha de ser vencido, tarea que ahora tiene carácter urgente para la supervivencia de la civilización misma, el resultado será por fuerza "socialista", porque ése es el término que significa el paso hacia una sociedad poscapitalista. 


La torpeza en su aplicación pasada obliga a su reformulación desde la radicalidad democrática y la participación activa y fluida de los ciudadanos. 


Si decimos que el capital es radicalmente insustentable y se fragmenta en la barbarie esbozada arriba, estamos diciendo también que necesitamos construir un "socialismo" capaz de superar las crisis que el capital ha venido desatando. Y si los "socialismos" del pasado fracasaron en hacerlo, entonces es nuestra obligación, al elegir no someternos a un destino bárbaro, luchar por uno que triunfe y aprender de los aspectos que fallaron en el pasado para no repetirlos y desmarcarse claramente de lo que el socialismo mal entendido significó. 


Y tal como la barbarie ha cambiado de un modo que refleja el siglo transcurrido desde que Luxemburgo expresara su alternativa fatídica, así también el nombre y la realidad de "socialismo" deben hacerse adecuados para este tiempo. 

Por estas razones escogimos llamar ecosocialismo a nuestra interpretación del "socialismo" y dedicarnos a su formulación desde el único ámbito de actuación de la democracia real y participativa. 


¿ Por qué el ecosocialismo ? Vemos al ecosocialismo no como la negación sino como la realización de los socialismos "de primera época" del siglo XX, en el contexto de la crisis ecológica. Como aquéllos, éste se construye entendiendo el capital como trabajo objetivado, y se funda en el libre desarrollo de todos los productores o, en otras palabras, en el desmantelamiento de la separación de los productores respecto de los medios de producción. Entendemos que este objetivo no pudo ser realizado por los socialismos de primera época, por razones demasiado complejas de abordar aquí, excepto resumirlas en los diversos efectos del subdesarrollo en un contexto dominado por la hostilidad de los poderes capitalistas existentes. Esta coyuntura tuvo numerosos efectos nocivos en los socialismos existentes, principalmente la negación de la democracia y el pluralismo ideológico junto a la emulación del productivismo capitalista, lo que terminó por conducir al colapso de esas sociedades y a la ruina de sus ambientes naturales. 


El ecosocialismo mantiene los objetivos emancipatorios del socialismo de primera época y rechaza tanto las metas reformistas, atenuadas, de los grupos y sectores de la socialdemocracia que no cuestiona el sistema actual económico, como las estructuras productivistas de las variantes burocráticas de socialismo. En cambio, insiste en redefinir tanto la vía como el objetivo de la producción socialista en un marco ecológico. Lo hace específicamente con respecto a los "límites del crecimiento" esenciales para la sustentabilidad de la sociedad. Estos se adoptan, sin embargo, no en el sentido de imponer escasez, privación y represión. El objetivo, por el contrario, consiste en una transformación de las necesidades y un cambio profundo hacia la dimensión cualitativa, alejándose de la cuantitativa. Desde el punto de vista de la producción de mercancías, esto se traduce en una valorización de los valores de uso por sobre los valores de cambio -un proyecto de vasto significado, que se funda en la actividad económica directa. 


La generalización de la producción ecológica bajo condiciones socialistas puede proporcionar la base para superar las crisis actuales. Una sociedad de productores libremente asociados no se detiene en su propia democratización. Debe, por el contrario, insistir en la liberación de todos los seres como fundamento y propósito. Supera así el impulso imperialista, subjetiva y objetivamente. Al realizar tal objetivo, lucha por superar todas las formas de dominación, incluyendo en especial las de género y raza. Y supera las condiciones que dan origen a las distorsiones fundamentalistas y sus manifestaciones terroristas. 


En suma, supone una sociedad mundial en un grado de armonía ecológica con la naturaleza impensable en las condiciones actuales. Una consecuencia práctica de estas tendencias se expresaría, por ejemplo, en la extinción de la dependencia en los combustibles fósiles consustancial al capitalismo industrial. Y esto a su vez puede proporcionar la base material para la liberación de los países oprimidos por el imperialismo del petróleo, mientras que permite la contención del calentamiento global, junto a otros problemas de la crisis ecológica. 


Nadie puede leer estas propuestas sin pensar, primero, en cuántos problemas prácticos y teóricos generan, y segundo y más abrumadoramente, en lo lejanas que están con respecto a la configuración actual del mundo, en su anclaje institucional y en la forma en que se imprime en la conciencia. No necesitamos desarrollar estos puntos, que deberían ser instantáneamente reconocibles para todos. Pero quisiéramos insistir en que sean tomadas desde una perspectiva apropiada. Nuestro proyecto no consiste ni en delinear cada paso de esta vía ni en ceder ante el adversario debido a la preponderancia del poder que ostenta. Se trata, en cambio, de desarrollar la lógica de una transformación suficiente y necesaria del orden actual, y en empezar a desarrollar las etapas intermedias en dirección a este objetivo. 


Lo hacemos para pensar con mayor profundidad en estas posibilidades y, al mismo tiempo, empezar el trabajo de diseñar junto a todos los que piensan parecido. Si algún mérito hay en estos argumentos, entonces debe ocurrir que pensamientos similares, y prácticas que realicen esos pensamientos, germinen coordinadamente en innumerables puntos alrededor del mundo. 


El ecosocialismo será internacional, y universal, o no será. Las crisis de nuestro tiempo pueden –y deben- ser vistas como oportunidades revolucionarias, lo que es nuestra obligación afirmar y dar nacimiento. 


Publicado en Capitalism Nature Socialism vol. 13 marzo 2002.

viernes, 19 de junio de 2009

AHORA QUE SE VAYAN

Luego de que el Parlamento derogara los decretos legislativos 1090 y 1064, sectores representativos del país exigieron ayer que el gabinete, encabezado por el premier Yehude Simon, renuncie porque los ministros, así como el presidente Alan García, son los principales responsables de la muerte de más de 30 peruanos entre policías y nativos, el trágico viernes 5 de junio en la selva.

Indicaron que, siguiendo los pasos de la ex ministra de la Mujer Carmen Vildoso, los ministros deben irse porque no oyeron la voz de protesta de miles de amazónicos y dejaron que la lucha pacífica de los nativos sea enfrentada a través de la violencia, que finalmente provocó que la protesta cunda en varias regiones del país y que casi ponga en jaque al gobierno.

Vilma Escalante
Redacción - La Primera

sábado, 13 de junio de 2009


Este Congreso se instala en un escenario de conflagración sociopolítica y cultural. Escenario de muerte, violento y sangriento producto de la feroz batalla desatada por el paradigma neoliberal en su afán de permanecer hegemónico a costa del sacrificio de la vida de millones de seres humanos, del aire que respiramos, de la existencia misma de este planeta que nos acoge; expresión del fundamentalismo capitalista, de la ortodoxia ensangrentada por la avaricia y individualismo competitivista sin más freno que el apetito insaciable por la ganancia, sin patria, sin moral, ni escrúpulos, en síntesis, un vacío insondable de valores sociales y éticos.

No es casual, entonces, que esta guerra se libre en el espacio social de nuestra Amazonía, protagonizada por la presencia social de los pueblos indígenas, pues ese será a futuro el espacio social en el que se desarrollarán los más grandes y heroicos enfrentamientos por la supervivencia de la humanidad.

Este milenio ha puesto a las etnias nativas en el teatro mismo de las batallas sociales, en escenario en el que serán los protagonistas de las grandes batallas globales. Es un movimiento que ha surgido como una respuesta histórica ante al afán depredador, que se originó en el discurso positivista primigenio de la modernidad, expresando el rol de la ciencia como instrumento de dominación del hombre sobre la naturaleza, que ha conducido a la ruptura violenta y agresiva de las relaciones ecológicas de correspondencia mutua entre el habitante y su hábitat natural.

El producto de esta concepción científica radicalizada por el interés técnico y la inversión teleológica entre la ciencia y la tecnología, impulsados por la industria del consumismo es precisamente el desastre ecológico que vivimos.

El Perú no es el único lugar de los enfrentamientos. Pero en el contexto de América Latina, es en nuestro país donde el neoliberalismo ha visto brotar con más vigor sus miserias materiales y morales. Aquí los aprendices aplicados de la ortodoxia neoliberal han extremado la liberalización del orden jurídico para ponerlo como alfombra de un mercado cautivo por los apetitos del usufructo y la exacción de los recursos naturales, en beneficio de las empresas transnacionales y de la desmedida apetencia presupuestívora de sus socios internos. Y por ello las desigualdades sociales se han profundizado en el orden que el sistema ha impuesto. Asimismo, en este nuestro país, más que en cualquier país de la región, el afán de lucro como leit motiv ha sido el caldo de cultivo de las expresiones más extremas de corrupción, particularmente de los agentes del neoliberalismo que fungieron y fungen como gobernantes.


El neoliberalismo, como una tumoración maligna, se ha apropiado no sólo del escaso bienestar de los trabajadores y de sus derechos tan duramente conquistados, sino que ha corrompido la médula misma de sus agentes, que han contaminado y están contaminando todo cuanto los roza con el pus de la corrupción.


La historia juzgará a este gobierno por los execrables crímenes cometidos contra los pueblos indígenas. También por la cruenta muerte de los policías utilizados como carne de cañón en este detestable acto de cobardía, irracionalidad y estulticia. Una vez más el cinismo se impone en los gobernantes, buscando víctimas propiciatorias que carguen sus culpas, sus miserias y sus atormentadas conciencias. Pero esta coyuntura nos advierte a todos acerca de los retos que significarán las próximas y duras batallas contra el neoliberalismo que prolongará su agonía por mucho tiempo más si no lo derrotamos en todos los campos en los cuales se ha entronizado.


José Luis Ayala

viernes, 12 de junio de 2009




Afiche caído en la lucha




Imagen cortesía +Chancas

martes, 9 de junio de 2009

JUEVES 11 ¡LUCHA POR LA AMZONÍA!

¡FUERA EL ASESINO GARCIA

DESTRUCTOR DE LA AMAZONÍA

SICARIO DE LAS TRANSNACIONALES,

LACAYO DEL IMPERIALISMO

Y PRESIDENTE DE LOS RICOS!

 

JUEVES 11 - 2 p.m.

Pza. 2 de Mayo 

 

 

Convoca: Frente Nacional por la Vida y la Soberanía

 

Pre-Concentración Ecologista - Anticapitalista

Alfonso Ugarte 505 - 1:00 p.m. (Costado 2 de Mayo)

 

Coord. OTRO MUNDO ES POSIBLE, Mov. ACCION POR EL PLANETA,

Mov. Social (+) CHANKAS, DDHH SAN SEBASTIÁN, Colectivo EKO SOCIA LISTA, COMANDO AMBIENTALISTA, ALBA Perú.

 

¡DEROGATORIA INMEDIATA DE LOS D. LEGISLATIVOS ANTIAMAZÓNICOS!

¡NO A LA LOTIZACIÓN Y REMATE DE LA SELVA!

¡ALTO A LA PERSECUCIÓN DE LOS LÍDERES AMAZÓNICOS!


La Asociación Interétnica de Desarrollo para la Selva Peruana (Aidesep) convoca a organizaciones socialesy ciudadanía en general a participar en una vigilia por los sucesos violentos enBagua.
Mediante un comunicado, la Asociación señala que este acto se produce en solidaridad con las víctimas y sus familiares afectados por los lamentables sucesos ocurridos el último fin de semana en la ciudad Bagua.

La reunión se celebrará a las 7 de la noche en la sede de Aidesep, en la avenida San Eugenio 981, Santa Catalina, La Victoria.
(Andina)

lunes, 8 de junio de 2009

Conquista




Tratado de Tordesillas repartió nuestra tierra a los conquistadores, hoy se repite la historia con la ley de la Selva
ALAN GARCIA CREE QUE ESTA EN UNA GUERRA. MALDITO IGNORANTE, no conoces tu Perú, vives en Lima gordo panzón
No escucharon a los selváticos por años, siglos y ahora les dicen que su tierra es de todos los peruanos, cuando nunca les dieron nada, ahora les dicen que lo unico que han tenido es de todos y que no tienen derecho a ello.
Maldito mercantilista, defensor de un sistema que agrede la ecología. Porque por culpa del capitalismo nuestro planeta esta como esta.
Ahora quieren la selva, pues no se la daremos.
El capitalismo y el comunismo ambos han destruido la ecología, es tiempo del cambio, necesitamos otro sistema.
Pero sobre todo el capitalismo es el peor enemigo del planeta. hay que detenerlo. No al consumo desmedido. No al sistema económico liberal.

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